✝ Apóstol de la Misericordia
La humilde monja polaca a quien Jesús confió el mensaje de Su Misericordia infinita
Helena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Głogowiec, una pequeña aldea de Polonia, siendo la tercera de diez hijos de una familia campesina. A pesar de la pobreza, la fe en el hogar Kowalska era profunda y sincera. Desde los siete años, la pequeña Helena sintió el llamado interior a la vida consagrada.
En 1924, durante una velada en Lodz, tuvo una visión de Cristo cubierto de llagas que le preguntó: "¿Hasta cuándo me harás esperar?" Esa misma noche partió hacia Varsovia. Llamó a las puertas de varios conventos sin éxito, hasta que la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia la admitió. Para costearse el hábito, trabajó un año como sirvienta.
El 30 de abril de 1926 recibió el santo hábito con el nombre de Sor María Faustina del Santísimo Sacramento. Como religiosa desempeñó las tareas más humildes: cocinera, jardinera, portera. Sin educación formal, aprendió a escribir para cumplir la voluntad de Dios de dejar por escrito sus experiencias místicas.
El 22 de febrero de 1931, en Płock, Jesús se apareció a Sor Faustina radiante de luz blanca, con dos rayos que brotaban de Su corazón: uno blanco (símbolo del Agua bautismal) y otro rojo (símbolo de la Sangre y el Fuego). Le encargó la propagación de la devoción a la Divina Misericordia y mandó pintar Su imagen con la inscripción: "Jesús, en Ti confío."
En 1935 le reveló la Coronilla de la Divina Misericordia. A través de su confesor, el Beato Michał Sopoćko, estas revelaciones se fueron dando a conocer. Jesús le pidió que escribiera todo en un diario, compuesto en seis cuadernos de más de 600 páginas.
Aquejada de tuberculosis desde joven, Faustina ofreció todos sus dolores por la conversión de los pecadores. Murió santamente el 5 de octubre de 1938 en Cracovia, a los 33 años, en olor de santidad. Sus últimas palabras: "Jesús, en Ti confío."
El Papa San Juan Pablo II —su compatriota— la beatificó el 18 de abril de 1993 y la canonizó el 30 de abril del año 2000, declarando ese mismo día el segundo domingo de Pascua como Domingo de la Divina Misericordia para toda la Iglesia universal. Su mensaje de confianza en la misericordia de Dios es hoy uno de los más extendidos del mundo.
✝ Meditación de la Pasión
Faustina contempló la Pasión de Cristo con intensidad mística. Este Vía Crucis une sus meditaciones escritas a cada estación del camino al Calvario.

"Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento. Doy grandes gracias a las almas que meditan devotamente en Mi Pasión."
— Jesús a Santa Faustina (Diario, 737)
Jesús misericordioso, ayúdame a aceptar cada juicio humano con paciencia, y no me dejes pronunciar nunca la sentencia de condena contra mis prójimos.
Jesús misericordioso, enséñame a apreciar las dificultades de la vida y con amor llevar esta cruz cotidiana.
Señor misericordioso, guárdame de cualquier infidelidad, aunque sea la más pequeña, pero voluntaria y consciente.
María, Madre de la Misericordia, estás conmigo siempre, sobre todo en el sufrimiento, así como estabas en la vía dolorosa de tu Hijo.
Jesús, Señor mío, que cada pensamiento, cada palabra y cada actividad sean emprendidos sólo por amor a Ti.
Señor Jesús, Maestro mío, haz que mis ojos, mis manos, mi boca y mi corazón sean misericordiosos. Transfórmame en misericordia viviente.
Que me apoye tu gracia, Señor, para que no caiga continuamente en los mismos errores; y si caigo, ayúdame a levantarme y a glorificar tu misericordia.
Señor misericordioso, gracias por la gracia de la fe. Vuelvo a clamar continuamente: Señor, creo, aumenta mi fe.
Señor misericordioso, te doy lo que es mi propiedad exclusiva: el pecado y la debilidad humana. Que mi miseria se ahogue en tu insondable misericordia.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón según tu Corazón. Despójame de todo lo que no sea Tú.
Oh Amor purísimo, reina totalmente en mi corazón. Que sepa amar a quienes me hacen sufrir, como Tú amaste a quienes te clavaron en la Cruz.
Jesús, Salvador mío, escóndeme en el fondo de tu Corazón para que, alimentada con tu gracia, pueda asemejarme a Ti en el amor a la cruz.
Jesús misericordioso, multiplica cada día en mí la confianza en tu misericordia para que siempre dé testimonio de tu bondad.
Haz, Señor misericordioso, que no perezca ni una sola alma de las que me has confiado. Y concédeme llevar muchas almas a tu misericordioso Corazón.
✝ Oración y Devoción
Las formas de oración que Jesús mismo enseñó a Santa Faustina
"La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a Mi Misericordia." — Jesús a Santa Faustina · Diario, 300
✝ Artículos Devocionales
Objetos piadosos para nutrir tu devoción
Imágenes
Basada en la imagen revelada a Faustina. Marco dorado. Alta resolución.
Coronilla
Colores de los rayos sagrados. Hecha a mano por artesanas consagradas.
Libros
Cubierta en tela, páginas crema, con Novena y Coronilla completas.
Velas
Cera natural con mirra. Para la oración de las 3 de la tarde.
Medallas
Jesús Misericordioso en relieve. Cadena de 50 cm incluida.
Kits
Coronilla + Devocionario + Imagen + Vela + Guía de la Novena de 9 días.
✝ Galería de Eventos
Momentos de gracia capturados en nuestras peregrinaciones y eventos
"Cada imagen es un testimonio de fe. Que estos momentos sagrados te acerquen a la Divina Misericordia."
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